José Ángel entró campante con la modista. Toda esa semana la había fantaseado con las manos, imaginando que se rascaba el pito entre los estambres, retazos de ropa y parches.
Antes de que lo pudiera saludar, el muchacho le aventó una chamarra al regazo de la señora de canas grises que se mecía en su silla.
“Échame la mano con la chaqueta”, le dijo, con las manos en los bolsillos de sus jeans como de portada de los Rolling, mientras ella empezaba a meter los dedos entre los agujeros de la prenda calando los daños.
“Y después”, espetó José Ángel, perdido en sus pensamientos, “me ayudas a remendar mi ropa”.
[por ixxa]
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Por Sylvia C. Orgasmo encorazonado era su lujoso padecer, cada latido eran aplausos generosos entre lágrima y sonrisa. Ellos, todos los que le odiaban y todos los que le querían en secreto debieron tener los ojos en su cama, de fragancias de sueño viejo, de sabores a vino sepia. Así ella pensaba, cada que el clítoris le latía, que no había otra mujer en el mundo hacia quien la vista debía voltearse, que nadie podía no quererla entre esos aplausos en aumento, aleteos de palomos en celo escapando con furia, queriendo salir de entre sus piernas, gelatinas de licores sus muslos; los enjambres vaginales, con sus piquetes que despiertan el blanco de las mentes, los suspiros que se ponen borracheras sabor a lengua y las centellas que se ven cuando nos tocan fondo: ella gritó, como el ahogado que ya no respira y que se da vencido al agua, al remolino de un millón de nervios en brasas que intoxican el fondo del vientre y que da salida a esa miel blanca burbujeante, amarrada al cuello de su botella delicada. [ El Orgasmo de Sylvia fue un texto escrito en calidad de concursante, un ejercicio de fantasía sexual propuesto por la escritora Susana Moo, para conseguir su último libro. Quiero decir, me tuve que correr con ella, literariamente, para obtener una copia gratuita.]
Por Oneiros Cordovero
Anda, siéntate, quítate la ropa y ponte cómodo, mientras te contare sobre la primera vez que tuve un orgasmo…
cuento erótico El Orgasmo de Campanita EroticarioCada segundo que pasé imaginando sus pantis inmaculadas, fue una bocanada de aire sobre una gran fogata, provocada por un acordeón de fantasías inacabables.